¿Suerte? ¿yo?

Hoy he estado con unos amigos de Bilbao, ella venía para elegir uno de los cuatro gatitos de la última camada de la gata, él la acompañaba y quería ver mis posesiones más «frikies». Fué una reunión muy divertida, ella no pudo elegir entre ninguno de los gatitos cual quería llevarse a casa (he de reconocer que con dos meses y medio que tienen son «achuchables» 100%), y bueno, él no hacía más que repetirme que si él se gastase todo el dinero que yo en mis caprichos lo expulsaban de casa.
Pero el día acabó, y ella se llevó su gatito negro elegido por el novio ya que ella no se decidía (o quizás gatita, no tengo noticias sobre este particular), y él volvió a sentir envidia de mis posesiones.
Y lo que me sigue sorprendiendo es que nadie se da cuenta de la suerte que tiene hasta que otro se ha hace evidente. Creo que al igual que en los defectos se aplica el refrán de: «Ver la paja en el ojo ajeno, e ignorar la viga en el propio», o quizás la suerte sea un defecto…

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